Hoy continúa el ciclo Piezas para audiencia, una selección de performances de Yoko Ono de la década de 1960, activadas hoy en el marco de la exposición Dream Come True, con una función del programa Respira. Aquí la directora Agustina Muñoz habla sobre Pieza de cielo para Jesucristo, una de las obras que lo componen. 

Una orquesta de vientos toca la Petite Symphonie de Charles Gounod. Unos minutos después del comienzo, entran unos performers y empiezan a atar a los músicos entre sí con vendas médicas. El sonido se va volviendo extraño, ridículo. La partitura se empieza a quebrar hasta que se escuchan solamente unos sonidos, y finalmente ya no se escucha nada.

Con los ojos tapados y casi sin poder moverse, la banda se vuelve inútil. Los performers se llevan a los músicos, guiándolos como si fueran un grupo de viejitos ciegos. La pieza es un manifiesto de liberación para detener el patriarcado. Yoko Ono habla de la dominación de los grandes artistas, que marcaban cómo debían ser las cosas, qué era avant-garde o no, artistas más fríos y conceptuales. Jesucristo (JC) va para John Cage. Las vendas evocan la posibilidad de curar y sanar pero también la emergencia artística para liberarse de las estructuras del pasado. La pieza subraya la condición de unidad de un cuerpo social y las consecuencias de su detención.

Sky Piece for Jesus Christ fue realizada originalmente con la Fluxorquestra en Carnegie Recital Hall, Nueva York. 1965.