Diario
Literatura

Tres preguntas
a Agustina Muñoz

Filba 2017

La actriz y directora Agustina Muñoz presenta junto a Mariana Obersztern la pieza Una conversación francesa, en la que recrean performáticamente el reportaje que el periodista John Gerassi le hiciera a Simone de Beauvoir en 1975. Se trata de un ejercicio que intenta abrirse a las preguntas, pensamientos y derivas que evoca aquel acontecimiento. La función será este viernes 29 a las 21:30 en el Auditorio Malba. 

¿Cómo fue trabajar con las ideas de una autora tan icónica como de Beauvoir? Y en particular, ¿cómo fue trabajar no sobre sus textos teóricos originales sino sobre una entrevista en la que ella se refiere retrospectivamente a El segundo sexo?

Mariana tenía esta entrevista de Simone, en la que ella mira retrospectivamente veinticinco años, no solamente desde la salida de su libro icónico, sino del movimiento feminista. En las entrevistas siempre existe el factor del presente, de una persona hablando y pensando en tiempo real, no editado. Y eso era para nosotras es lo más interesante, trabajar con ese archivo de una persona reflexionando en vivo y reproducirlo 42 años después. Simone se refiere todo el tiempo a un tiempo presente que ya no es el mismo, y sin embargo, alude de una manera muy llamativa a nuestra actualidad. Y eso es sorprendente, no solamente por la vigencia de sus ideas, sino por su manera de expresarlas. Tener un video, un audio y reproducir esas palabras, casi como un ejercicio de actualización no solamente de las ideas sino de la voz de alguien; algo que sería distinto a leer su libro en voz alta. Refuerza la idea de que un pensador, un intelectual, un militante es alguien que piensa en tiempo presente la sociedad a la que pertenece. Esa urgencia de pensamiento se hace visible en una entrevista.

¿Qué desafíos plantea la transposición de una entrevista a un formato escénico/performático? ¿Con cuánta flexibilidad o libertades trabajaron el texto?

Creo que uno de los principales desafíos fue el francés... con Mariana decidimos que íbamos a hacer la entrevista en francés, como la original, para reproducir realmente la entrevista como documento. Ninguna de las dos habla bien francés, es decir, tenemos un fuerte acento argentino. Sin embargo nos pareció que se trata también de eso, usar el francés como lengua de la intelectualidad, el francés como la lengua en la que se pensaron muchas de esas cuestiones en el siglo XX, y hacer uso de esa lengua simbólica como un artefacto más. Decidimos no tomarnos licencias y reproducir la entrevista tal cual fue hecha, incluso a riesgo de reproducir ciertos términos que hoy ya no se utilizan, o maneras de expresión que podrían incluso ser chocantes. Esa es la forma que encontramos para repensar nuestro presente, para mirarnos en perspectiva y poder mirar lo que queda por delante. Simone habla un francés muy distinto al francés de la nouvelle vague, por ejemplo. Trabajando el texto con Florence Dautrey, profesora de francés y super lúcida a la hora de entender el tono que necesitábamos, ella dijo que no había lirismo en Simone, que era un francés de acción, de plantear ideas, de definir, de redefinir, una lengua del apremio, de la urgencia por definir cosas que estaban tomando forma a medida que se las pensaba.

"Las mujeres vencerán", dice Beauvoir al final de la entrevista. ¿Cómo impacta esa certeza conclusiva, si es que lo hace de alguna manera, en la pieza? ¿Cuál pensás que es la actualidad de esa afirmación?

Es muy interesante porque ella dice eso en medio de una decepción. Dice: "no estoy segura de que la lucha socialista triunfará... pero los derechos por los que luchan las mujeres, no durante mi vida pero sí en tres generaciones, estoy segura que van a ser obtenidos. Las mujeres vencerán". En el contexto en el que ella dice eso, significa que vencerán en su lucha por ser tan importantes como un hombre. Y en ese sentido creo que estamos en otro momento de fuerte conciencia al respecto, al menos en este país. Forzosamente nos vimos expuestos a la certeza de que aún queda mucho por hacer, en diferentes planos, más y menos obvios. El otro día vi un programa donde seguía habiendo chicas en minifalda ajustada acercándole los papeles a un conductor de televisión. Eso, que es algo menor, si se quiere, comparado con un femicidio, es la posibilidad que da la sociedad para pensar a la mujer como un segundo sexo, un sexo a ser mirado como algo bello, sin voz. Incluso se espera que una mujer debería sentirse contenta y agradecida de ser puesta en ese lugar de objeto bello. El día que eso no sea algo inconcebible, entonces, algo habremos ganado. Por eso, recrear la entrevista resulta tan emocionante, esa compañía que genera sentir que antes que nosotros hubo otras personas pensando su realidad y dándonos herramientas para poder continuar con ese legado... Esa línea de pensamiento que nos une con los que estuvieron antes, esa posibilidad que otras abrieron de poder pensar la sociedad en la que queremos vivir, la posibilidad de pensar más allá del estado de cosas.