De función (España, 2006) de Jorge Tur Moltó. Documental. 27’. Lugares.
Desde siempre, los ritos funerarios tratan de administrar la desesperación a través de una serie de procedimientos simbólicos o mágicos para ocultar, o por lo menos adornar, la fatalidad del fin de la vida. En una sucesión de planos generales fijos, con una progresión casi geométrica, Jorge Tur Moltó se propone seguir a la muerte. O, mejor dicho, a la relación con la muerte que tiene diariamente el grupo de empleados de una funeraria. Y con una cámara impávida describe el ámbito despojado, luminoso, ordenado donde estos empleados pasean un cuerpo sin vida con movimientos pautados y mecánicos. En realidad, como su título lo adelanta, la mirada moldea cada plano como si se tratara de un lugar donde se confunden los límites de las bambalinas y el escenario, como si el proceso de preparación ya tuviese una teatralidad suficiente que hace innecesaria la representación. Porque la distancia imperturbable que sostiene De función deja el espacio para que las acciones cotidianas de una funeraria puedan representar varios géneros, como el absurdo, pero nunca la tragedia.
Kobe (Alemania, 2006) de Rainer Komers. Documental. 45’. Lugares.
Uno de los cinco principales puertos de su país, Kobe también tiene gran relevancia cinematográfica: es la ciudad donde en noviembre de 1896 se exhibió la primera película en Japón. Tal vez como homenaje a la mirada prístina de las vistas de Lumière y Cía., Rainer Komers traza un recorrido urbano que también tiene ecos de una valiosa tradición del cine alemán, aquella que se puede seguir desde Berlín, sinfonía de una ciudad (1927) de Walter Ruttmann hasta Notas sobre vestimentas y ciudades (1989) de Wim Wenders. Con una cámara atenta, Kobe propone una exploración de los particulares hábitos, ritmos y gestos de la urbe hasta transformar el registro inmediato en una cotidianidad insólita, en un zigzag constante entre la observación sociológica y la poesía súbita. La escena donde un grupo de personas se disputan la mercadería en el puerto es la muestra de la velocidad inusual de una ciudad que, como prueba elocuente de su vitalidad, se regeneró a sí misma tras el terremoto infortunado del 17 de enero de 1995.
Lo que trae la lluvia (Chile, 2007) de Alejandro Fernández, c/Olga Muñoz, Antonio Guajardo. Cortometraje. 13’. Lugares.
Con planos serenos, el film de Alejandro Fernández retrata un día en la vida de una envejecida pareja de campesinos chilenos. El hombre trabaja en el campo, la mujer, por su parte, prepara y vende quesos caseros. El tiempo parece detenido mientras, en silencio, esperan la llegada de su hija y de su nieto. Después de un largo día de trabajo, la lluvia trae consigo un momento de reposo.
Si hay una renovación en la cinematografía chilena, este cortometraje probablemente sea un buen exponente de ella.
 |
 |
Domingo 15 de abril de 2007 a las 12:00
|
|