Contemporáneo 17
Iluminaciones
18.08—
02.10.2006

Contemporáneo 17
Iluminaciones

18.08— 02.10.2006
Matilde Marín, Stella Maris y Karina Peisajovich
Curadora: Victoria Verlichak

Contemporáneo 17. Iluminaciones presenta tres perspectivas inconfundibles acerca de la luz, como medio y forma, concepto y contenido, que estimulan -cada una a su modo- respuestas sensoriales e intelectuales por parte del espectador. 

Matilde Marín presenta Juegos iniciales, un penetrante video con la imagen de sus manos, que buscan escribir sugerentes geometrías y formas lumínicas en el aire. La obra continúa la línea de investigación de su serie de las manos, iniciada en 2002, donde la artista captaba los gestos de sus manos copiando un antiguo juego. “Con los movimientos de una prestidigitadora, Marín enseña y oculta relumbres que parecen escenificar la tensión entre lo inmaterial y lo tangible, entre la fragilidad y la resistencia”, explica Verlichak. Se trata de esculturas etéreas con rayos de luz; y no permiten definir si lo que intentan es proyectar la permanencia o simbolizar la fugacidad.

Por su parte, Stella Maris (seudónimo del artista Sergio Avello), expresa su sensibilidad en “LED-A”, una provocadora instalación lumínica que invita al espectador a descubrir su costado lúdico. Su propuesta gira en torno de un mínimo LED (acrónimo inglés de Light-Emitting Diode, diodo emisor de luz), dispositivo que emite luz policromática rodando muy lentamente.

Situado en el corazón de una columna y adornado como un tesoro, el LED irradia reflejos multicolores, simultáneamente captados por una pequeña –y casi oculta- cámara de video, que también toma la imagen del espectador que se acerca a mirarlo. Stella Maris le ofrece una celebridad instantánea a todos los que se asoman, ya que los rostros y los cambiantes colores se proyectan, en tiempo real, en una gran pantalla y en el circuito virtual (www.led-a.com.ar). En palabras de la curadora, “con más intimidad que espectacularidad de recursos, “LED-A” enciende la imaginación y la magia”.

Finalmente, Karina Peisajovich despliega un paisaje inalcanzable en “Todas las imágenes del mundo”, una enigmática instalación abstracta con impulsos lumínicos y vibraciones sonoras, que se desarrollan en un campo de color gris, a partir de una serie de dispositivos que incluyen filtros de color y un regulador de energía. “Las sucesivas alteraciones de la energía inauguran un nuevo territorio; es una atmósfera en la que se descubre cómo ciertos modos del movimiento de la luz influyen en la percepción del espacio arquitectónico, que muda lenta y constantemente”, afirma Verlichak.